CRISTIANOS DE BAHIA BLANCA |
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Este espacio, es, ante todo, un lugar en donde los creyentes que conformamos la Iglesia de Jesucristo, nos asociamos a fin de llevar adelante el ministerio de Cristo, quien llama a todos los hombres al arrepentimiento y a la fe que es en Él, para posteriormente seguirle, con el objeto de llegar a ser semejantes a Él en nuestro peregrinar (a la espera de la redención de nuestro cuerpo mortal). Esto último, conforma el discipulado a través del cual los santos somos edificados como piedras vivas, en casa espiritual y sacerdocio santo, para ser un templo santo en el Señor. Quienes escribimos, somos un grupo de cristianos que vivimos en la ciudad de Bahía Blanca, y deseamos cumplir con la voluntad de Dios, la cual comienza por poner su Palabra como autoridad suprema para obedecerla, al mismo tiempo que constituye nuestra guía y revelación. Por esta razón, son las Sagradas Escrituras, y no un derivado de ellas lo que hace a nuestro credo, por lo tanto, entendemos que todo catálogo en donde se pretende enmarcar la fe cristiana (como identificación sectaria), tiene el inconveniente de olvidar que cada hijo de Dios debe ser guiado, y alimentado, por toda palabra que sale de la boca de Dios, por lo tanto, vemos en los distintos credos cristianos, letra en lugar del Espíritu e ideas de hombres en lugar de las palabras de Dios (vea 1 Pedro 4:11), puesto que, siendo el Espíritu Santo quien guía a los hijos de Dios "a toda verdad", toda forma de nuclear grupos de creyentes en pos de una denominación determinada por un credo seleccionado, o una personalidad exaltada, niega que la unidad de la Iglesia de Cristo radique, y deba ser guardada, en "la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Efesios 4:3), "un cuerpo y un Espíritu,... un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos" (v. 4-6) puesto que, al unir a algunos creyentes bajo una denominación, al mismo tiempo se los separa de otros verdaderos creyentes, lo cual se torna innecesario cuando las Escrituras son aceptadas por todos como legado divino definitivo, siendo la enumeración que realiza Pablo en la carta a los Efesios los elementos que hacen a la unidad de la fe de todos los cristianos, de quienes la misma Escritura inspirada afirma que todos somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús (“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” Gálatas 3:26), sin que exista otra condición religiosa que cumplir para ser de Cristo; por lo tanto, si la Biblia es tomada con la autoridad debida, se deberá recordar que agregar cosas que no están en las Escrituras puede ser una forma de invalidarlas, mientras que si "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” 2 Timoteo 3:16-17), no es necesario que las iglesias vayan más allá de lo escrito, evitando así que unos se envanezcan contra otros. Por lo dicho entonces, es el estudio de las Sagradas Escrituras y los temas relacionados, lo que nos debe ocupar a fin de que todos crezcamos y seamos así perfeccionados para alcanzar la estatura de un varón perfecto. La predicación del Evangelio de la gracia y la doctrina de Cristo, son nuestro eje, el primer paso en el camino de la fe, el comienzo de la vida cristiana. Siendo, como el apóstol Pablo señala en su epístola a los romanos, que "la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios", y que "el evangelio se revela por fe y para fe", a la vez que en su carta a los gálatas afirma retóricamente que el Espíritu Santo se recibe por el haber oído (la palabra) con fe (el baustimo del Espíritu Santo), siendo imposible ver el reino de los cielos sin este nuevo nacimiento que viene de Dios, tal como le declaró el Señor Jesús a Nicodemo (ver el capitulo 3 del evangelio de Juan). Así entonces, en esta página, todos los que tienen el testimonio del Espíritu dado a sus espíritus, de que son hijos de Dios, podrán edificarse juntamente con nosotros, enviándonos mensajes, estudios, pedidos, y demás obras de fe que correspondan a la misión de la Iglesia, la cual, en Bahía Blanca, ya es tiempo de que manifieste un mismo parecer respecto a que es una sola y no muchas, como los incrédulos y cristianos carnales puedan llegar a pensar (ver estudio sobre 1ª Cor. 1:10-31). El Señor está a las puertas. Hay muchos que "Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra." Nosotros entonces debemos hablar "lo que está de acuerdo con la sana doctrina" (Tito 1:16) y recibir a los hermanos que han obedecido al Evangelio de Jesucristo para formar un pueblo "celoso de buenas obras" (Tito 2:14). Por lo tanto, para que la Iglesia funcione como UN Cuerpo (un corazón y un alma), el pueblo de Cristo a nivel local, necesitamos avanzar hacia la perfección, para lo cual, debemos unirnos, asociándonos con los humildes (“Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes”. Rom. 12:16) a fin de coordinar las obras que manifiestan el amor de Cristo hacia todos los hombres y mujeres que vienen a Él. Con esto en vista, esta página también tiene como objetivo lograr que las distintas congregaciones que visitan este espacio, lleguemos a tener una visión completa de las congregaciones en Bahía Blanca y la zona, a fin de que logremos alcanzar aquel ejemplo vivo de las primeras asambleas que se ayudaban mutuamente según eran las distintas necesidades de unas y otras (ver 2ª Corintios capítulos 8 y 9). Esto nos ayudará a evitar que haya desavenencias en el Cuerpo, que, repetimos, es uno sólo, si bien sus miembros nos reunimos en diferentes lugares. Las Iglesias con mayores recursos podrán entonces, amar a los hermanos de otras congregaciones con menos recursos, y de esta manera la obra en la vida local de las iglesias de Bahía Blanca redundará en un testimonio hacia los incrédulos, pues el mundo podrá observar el amor que es manifestado entre los cristianos "de hecho y en verdad" (1 Jn. 3:18), y así entonces, el anhelo de nuestro amado Señor Jesucristo se cumplirá a cabalidad cuando: "...todos sean uno; cómo tú, ho Padre, en mí, y yo en tí, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea..." (Juan 17:21), y también, por esto mismo, se cumplirá entre nosotros, hermanos y hermanas en Cristo, la Escritura que atestigua que "Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno." (Hechos 2:44-45), para esto la multitud de los que hemos creído debemos llegar a ser "de un corazón y un alma; y ninguno (diga) ser suyo propio nada de lo que (posea), sino que (tengamos) todas las cosas en común." (Hechos 4:32), y de esta forma el mundo verá la fe que obra por el amor, la fe viva que se muestra mediante las obras, la fe que manifiesta el poder del Espíritu Santo, por el cual la vida del Señor, sencillo y humilde de corazón, manso y obediente, es manifestada en nuestros cuerpos mortales. Para esto es necesario que nos alimentemos de la palabra de Su cruz, la cual es locura para el mundo, pero salvación para todo aquel que persevera en este angosto camino en el cual nadie puede caminar si no se niega a sí mismo, toma su cruz cada día y va tras el Rey de reyes y Señor de señores, nuestro amado Maestro, el cual nos enseñó con sus propios pasos cómo hemos de vivir en este siglo presente, sobria, justa y piadosamente, dando nuestra vida por los hermanos, teniendo puestos los ojos en el Reino de Dios y su justicia. Amén. |
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